FORMARSE EN TUISHOU

Aunque me sigo sintiendo un principiante lleno de ganas e ilusión, en esto del tuishou llevo ya algunos años. Para hablar con propiedad, más de 20 años.

Recuerdo que en mi segundo año de practica de Taijiquan (1996) el profesor con el que estaba aprendiendo nos comentó sobre la existencia del trabajo con compañeros, llamado empuje de manos. Esa fue la primera vez que oí hablar de ello. Los primeros días de práctica me sentí como un pulpo en un garaje… vamos perdidísimo. No sabia que hacer en ningún momento y siendo sincero, el método de enseñanza tampoco ayudaba mucho.

Ese desconcierto inicial, unido a mis incesantes ganas de superación, hicieron de toda aquella experiencia un reto personal.

Grupo español en Luohantang

Pasaron los años y apenas una vez cada dos meses se repetía esa clase, aunque más bien eran los últimos diez minutos de la clase normal de Taijiquan. Por aquel entonces no conocía personas interesadas en impartir clases de empuje de manos fuera de los círculos de Taijiquan. Mi objetivo era seguir aprendiendo Taiji y asistir a clases exclusivas de tuishou, pero mi deseo se fue calmando con el paso de los años y con la importancia de ver como se esfumaba en el anonimato.

Aún así, cuando podía me juntaba con otros compañeros para practicar empuje de colaboración (no competitivo) en el que las coreografías comenzaban a asentar las bases de lo que ha día de hoy, con una buena formación, son nuevas habilidades.

Para ese entonces todo era desalentador, no existía nadie con un programa específico y exclusivo de tuishou en España para poder formarme. Así que mi única esperanza fue, una vez comencé a impartir clases de Taijiquan, convencer algunos alumnos y alumnas para cruzar manos con ellos y así practicar.

Si recuerdo bien fue por el año 2001.

Zhuang Kaijun con el grupo español

Mi falta de formación al respecto hacía que todo se convirtiese en un juego del que muchos, incluido yo, terminaron cansándose. Luego vino la época de Internet, al menos a mi vida, no era muy seguidor de esa nueva moda llamada Google. Hizo que, como mucha gente a día de hoy, intentara aprender viendo vídeos y demás. Esto fue, más menos, por el año 2007.

Al final, me desanime. Me aburría mirar vídeos para intentar enseñar esas cosas que ni había aprendido, ni había perfeccionado, ni siquiera entendía. Toda la ilusión nacida en esa primera experiencia se apagó del todo, como una llama expuesta al viento.

Pasó el tiempo y me dediqué solamente a la enseñanza del Taijiquan y Qigong. Aparque al tuishou en el mayor de los anonimatos.

Sin embargo, en el año 2010, todo comenzó a tomar de nuevo sentido. Realicé mi primera visita a Taiwán para atender, como competidor, la 3ª Copa del Mundo que organiza la World Taijiquan Federation. Me quedé sorprendido por la pasión que allí se vivía durante la competición de empuje de manos, fue espectacular. Además unos amigos taiwaneses, que allí mismo conocí, me comentaron que hacía dos años un competidor español ganó todo, tanto en Taijiuqan como en tuishou.

Su nombre era Luís Molera (buen amigo que en paz descanse).

El destino me llevó a conocerle en una de mis constantes visitas a Málaga. Recuerdo las conversaciones sobre empuje de manos que teníamos en el chiringuito del “Parque de la Paloma” de Benalmadena. Que enriquecedoras fueron. De hecho, ayudaron a renacer en mi esa antigua ilusión por formarme, con sentido, en sistemas tradicionales de tuishou.

Y así fue, invitado por mi buen amigo Jinglong Huang en el año 2012, tuve la suerte de poder asistir por primera vez al Centro Luohantang de Tainan. Fue como si la vida, después de mucho tiempo de esperarlo, me regalara aquello que tanto había anhelado.

Jinglong Huang con grupo español

Tras ser aceptado, comencé mi entrenamiento bajo un programa de formación por niveles. Sin duda la mejor y en mi opinión, única manera, de aprender tuishou tradicional correctamente.

En pocos años de practica y estudio, con el programa de la Luohantang, mi tuishou ha evolucionado más de lo que jamás podría haber soñado. Y no solamente el mío, también el de mis alumnos y alumnas. De ello destaco la rapidez a la hora de comprender los términos del entrenamiento y como estos, nos llevaran allí donde queremos llegar.

Por todo ello, solo tengo palabras de agradecimiento hacia el Maestro Jefe de Luohantang, Hong Qing-Hai; el entrenador jefe, Maestro Zhuang Kai-Jun y por su puesto, hacia el segundo entrenador jefe y gran amigo, Maestro Jinglong Huang.

A día de hoy tengo un programa de entrenamiento personal y en pareja, que me acompañará toda la vida.

Sueño cumplido…

Maestro Hong Qing Hai y Juanjo Estrella

BLACK DOG


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