GONGFU EN TUISHOU

Hoy en día, mayoritariamente, existen dos tipos de practicantes de Tuishou. Están los que aprenden todo tipo de técnicas y entrenamientos yendo a estudiar con muchos maestros en muchas escuelas, a fin de ser lo más completos posibles. Y por otro lado, están los que pertenecen a una escuela tradicional y entrenan exclusivamente sus métodos.

Antes de nada, conviene aclarar que cualquiera de las dos posturas es aceptable y que cada persona es libre de entrenar cómo considere oportuno.

Dicho esto, quisiera mencionar algunas diferencias entre ambas vertientes.

Luohantang_3

Para una escuela tradicional de Tuishou, la esencia principal del entrenamiento reside en mejorar y perfeccionar las técnicas propias, sólo éstas, a fin de obtener la maestría en ellas. Es decir, desarrollar “Gongfu”.

Sin embargo un practicante que se instruye con muchos maestros, intentará perfeccionar y obtener la maestría en todas las técnicas aprendidas. Es decir, su empuje será el resultado de la mezcla de todas ellas.

Tanto en China como en Taiwán hay muchas escuelas tradicionales de Wushu y Tuishou. Cada una de ellas tiene una manera diferente de enfocar el entrenamiento. Aunque desde fuera se vean iguales sus técnicas, en esencia, son distintas y mucha veces bastante distantes.

Por ejemplo, si vemos a un practicante de Tuishou de Chenjiagou junto a otro de Taiwán, del centro Luohantang, cuando están practicando, quizás desde fuera o una persona que no lleve mucho tiempo practicando, pensará que son muy parecidos. Pero aún teniendo técnicas similares externamente, si las analizamos con detenimiento, veremos perfectamente que la base y la esencia son muy diferentes. Ni mejor, ni peor. Simplemente diferentes.

Entonces, ¿qué es lo que busca un practicante de Tuishou tradicional?.

Siempre intentará mejorar y perfeccionar las técnicas de su escuela. En una competición o intercambio de Tuishou, intentará, con sólo esas técnicas, ser mejor que el contrario para derrotarlo desde las bases de sus propios métodos.

Es decir: “llevará el nombre de la escuela allá donde vaya y nunca, el suyo propio”. La escuela y la tradición de ésta, siempre serán lo principal para él o ella.

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Por otro lado, un practicante que aprende de muchos maestros y escuelas, lo que busca es perfeccionar todo lo que le han enseñado, y en una competición o intercambio de Tuishou, intentará ganar con cualquiera de las técnicas aprendidas.

Y vuelvo a repetir que cualquiera de las dos maneras de enfocar el entrenamiento es aceptable y respetable. Pero en esencia, son totalmente diferentes.

En muchas competiciones de Tuishou en Taiwán o cuando se hacen intercambios con escuelas de China, se puede apreciar perfectamente que cada escuela tradicional usas sus técnicas para intenta ganar al contrario, que a su vez, también intenta derrotarlo con las técnicas de la suya.

En este tipo de enfrentamiento siempre se puede ver el trabajo de las diferentes escuelas, dándole ese toque tradicional que, desde mi punto de vista, las hace tan especiales. Personalmente me encanta poder apreciar la diferencia de trabajos de cada escuela y con ello descubrir, que cuando llegan a la maestría de su sistema, siempre resulta un orgullo para sus estudiantes.

En las escuelas tradicionales por supuesto que investigan y estudian las técnicas de otras escuelas. Pero nunca para desarrollarlas como propias o para usarlas, sino para analizar al oponente.

Se intenta encontrar la manera de contrarrestar todas las técnicas de las otras escuelas, usando siempre las técnicas de la propia. Quedando claro que no porque una técnica parezca buenísima, se va a añadir a nuestro repertorio. Lo que se busca, es perfeccionar nuestras técnicas y dominarlas para poder derrotar a cualquier contrario con ellas.

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Esto es debido a que las escuelas tradicionales intentan siempre perfeccionar las habilidades propias en busca del desarrollo del verdadero “Gongfu” de su sistema.

Para poner un ejemplo de cómo es el pensamiento de las escuelas tradicionales de China y Taiwán, sólo tenemos que ver esas películas antiguas de Kungfu donde una escuela se enfrentaba a otra. En esos combates sólo se podían usar las técnicas propias para derrotar al contrario. Si alguno de los contrincantes utilizaba alguna técnica para ganar que no fuese de su escuela, aún ganado, no se consideraba legal volviendo a repetir el combate o dándose por perdido.

Y aunque esto actualmente en occidente, suene a eso: a película china, puedo asegurar que no es una opinión, sino un hecho. Las escuelas tradicionales en China y Taiwán siguen funcionando así.

Ahora estáis más cerca de entender como pensamos.

Pues bien, desde este punto de vista, siempre me surge la misma pregunta: ¿por qué una escuela tradicional debería enseñar a un estudiante que no tiene intención de llevar su nombre?, sino el suyo propio; ¿por qué debería de hacerlo?.

Hay que respetar todas las maneras de entender el entrenamiento, ya sean tradicionales o modernas. Pero también, hay que respetar las mentalidades de las escuelas tradicionales. Y si un centro se niega a aceptar o enseñar a ciertos estudiantes, eso, también debe respetarse.

JINGLONG HUANG


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